sábado 28 de marzo de 2009

Metáfora de una relacion destructiva.

Un dia decidí tener cáncer.

Lo identifiqué enseguida. Esa mancha mas oscura en mi piel no era normal, pero en fin, no me molestaba. Es mas, le daba cierto tono que del cual carecía y decidí quedarme con ella. Regularmente no hago grandes ezfuerzos en sacar de mí lo mas o menos malo. Como es mas o menos, una fuerza llamada esperanza me susurra despacio que puede llegar a ser mas bueno que malo.

En fin, con el pasar de los años voy notando como la pequeña mancha se extiende. Sigo pensando que es controlable y mantengo la estúpida idea en la cabeza de que en el momento que comience a perjudicarme a mayores procedería a removerla. Por el momento no lo consideraba necesario.

Con el curso de su expansión empiezo a mortificarme, a preocuparme, pero a la vez mi mente desarrolla una especie de juego en el cual no quería caer presa. ¿Que pasa si esa mancha no es cáncer y la quieres ver como tal? ¿Porqué no admitir que le tienes verdadero temor al crecimiento y no a lo maligna que pueda ser? ¿De que manera estarías satisfecha de removerla si ya te acostumbraste a tenerla contigo? ¿Deberías de darle tanta relevancia a algo que no te causa dolor? ¿Porqué no dedicar mas atención a tus dientes torcidos? Al final me dejé entrampar y me descuidé totalmente.

Mas luego empiezan las molestias. Las fiebres no solian a ser frecuentes pero no conseguía estar del todo bien.

-Necesito parar esto; me dije.

Ejercicios, dieta saludable y algún medicamento frecuente.

El medicamento calmaba todos los malestares, es mas, sentía como si casi no estuviera ahí. Un alivio a mis pensares.

La verdad? Solo era un alivio hasta que nuevamente miraba lo avanzado de mi patología y dejaba de lado el tratamiento.

-Tengo que aceptarlo, me decia. Ya está y decidí que estuviera, así que no queda mas que aprender a vivir con esto, controlar un posible sufrimiento y llevarlo a la tumba como parte de mi.

Que ilusa! La manchita no quería eso. Desde que se percató de que mi cuerpo le pertenecía zas, procuró destruirme vengandose de mi por el decidir medicarme.

Espasmos, dolores, convulsiones, dificultad de respirar, de caminar y depresión constante. Me preguntaba los porqués pero no tenian sentido las repuestas.

El dolor se agudizaba de tal manera que podía cada vez menos y la agonía se incrementaba a tal modo de desear la misma muerte. La metástasis se acercaba y todavia no era capaz de dejarme preguntar porqués y correr a un quirófano.

Tenia dos opciones: Morir conforme con lo que había elegido para mi o seguir sufriendo con una operación rigurosa y quimioterapia posterior. Malo es la esperanza reducida a un 20% de que si me sanaría.

Pero, ¿Y si reaparece de nuevo? ¿Lucharía nuevamente contra el o me daría por vencida?

.....

Tengo un miedo terrible. Mis huesos sienten frío por la quimio, mi pelo se cae y no puedo dejar de vomitar.

Pero ya pasará. No seré la misma de antes, lo sé.

Al final solo tendré presente que desde que reconozca algo medio malo medio bueno tengo que sacarlo de raiz sin darle larga.

Si lo hubiera hecho en un principio me hubiera evitado todo este sufrir.

Estaré bien.